El rendimiento de una fregona de microfibra está intrínsecamente ligado a la calidad de su construcción y al tipo específico de mezcla de fibras utilizada. Las fregonas de mayor calidad utilizan una mezcla de poliéster y poliamida (nylon) con fibra dividida. El poliéster aporta resistencia estructural y capacidad de absorción, mientras que la poliamida añade durabilidad y propiedades electrostáticas superiores. La "relación de división" —qué tan finamente están divididas las fibras— es un parámetro crítico en la fabricación. Una relación de división más alta y uniforme resulta en una mayor superficie y un poder de limpieza mejorado. La trama del tejido es igualmente importante. Un tejido de bucle de toalla, similar al de una toalla de baño de alta calidad, es ideal para absorber derrames grandes y para fregar con agua. Un tejido de gamuza o liso, con una superficie más suave, es perfecto para eliminar el polvo y pulir, ya que genera más fricción para atrapar el polvo fino y deja un brillo sin rayas. Para aplicaciones industriales pesadas, algunas fregonas incorporan un refuerzo de malla para aumentar la resistencia a la tracción y evitar estiramientos o desgarros durante el lavado. Comprender estas especificaciones técnicas permite a los responsables de compras seleccionar exactamente la fregona adecuada para cada tipo de suelo y tipo de suciedad, abandonando el enfoque único válido para todo y logrando resultados óptimos de limpieza y mayor vida útil de la fregona.